13,000 millones de dólares al agua: USS Gerald R. Ford, el portaviones más caro del mundo.

El portaviones más grande y costoso del mundo, el USS Gerald R. Ford de Estados Unidos, pasó a formar parte de la Armada estadounidense el 2 de junio de 2017 tras una larga travesía de retrasos y sobrecostes plagada de problemas técnicos y testimonios poco esperanzadores.

El USS Gerald R. Ford es el buque-insignia de una nueva clase de navíos llamados a reemplazar gradualmente a la clase actual de los portaviones de EEUU, la Nimitz, (clase, compuesta oficialmente por diez portaviones), presente en la flota norteamericana desde 1975, recopila el experto militar Kyle Mizokami en un artículo para The National Interest.

Grupo aéreo

Las aeronaves portadas por el buque ofrecen una combinación de capacidades ofensivas y defensivas.

La clase Ford dará cobijo a dos escuadrones de diez a doce cazas F-35C, a dos escuadrones de diez a doce F/A-18E/F Super Hornet, a cinco cazas EA-18G Growler equipados con instrumentos de guerra electrónica, a cuatro naves E-2D Hawkeye de alerta temprana y a dos aviones de carga C-2 Greyhound.

Con el tiempo albergará también al MQ-25 —un dron de recopilación de datos de inteligencia y de repostaje aéreo— y al futuro caza de sexta generación que sustituirá a los Super Hornet, enumera Mizokami.

Está equipado con catapultas electromagnéticas y cables de frenado turboeléctricos, lo que le permite mejorar la velocidad de despegue y de aterrizaje, así como extender la vida útil de las aeronaves de cubierta debido a menor presión aplicada contra el fuselaje de los aviones.

La frecuencia con la que estas naves podrán manejar los vuelos de su grupo aéreo ha aumentado un 30% con respecto a la de la clase anterior, lo que se traduce en 200 vuelos diarios frente a los casi 150 vuelos de los Nimitz, comentó al periódico ruso Vzglyad el capitán de navío ruso en reserva, Konstantín Sivkov.

El navío, cuya vida útil será de 50 años, se parece a los de la clase Nimitz en varios aspectos. Su eslora es casi la misma —332 metros frente a los 336 de los Nimitz— y pesan lo mismo —aproximadamente 100.000 toneladas a plena capacidad— e incluso su aspecto exterior no dista mucho de la clase anterior.

Pero las tres décadas que separan a las dos también se notan.

¿En qué se diferencia el Gerard Ford de la su antecesor, el Nimitz?

El Gerald Ford está equipado con dos reactores nucleares de última generación, los AB1. Los dos reactores generan 600 megavatios de electricidad, tres veces más que la electricidad generada por los reactores nucleares con los que cuentan los Nimitz.
“Con la energía que genera el Gerald Ford se podrían iluminar todos los hogares de una ciudad de mediano tamaño”, compara el analista militar estadounidense.

Además, el primer reactor será capaz de rendir sin necesidad de reemplazar sus barras de combustible durante los 50 años de vida del navío. Los reactores de la clase Nimitz debían ser recargados cada 20 años.

El Ford también es veloz para su tamaño: es capaz de acelerarse hasta los 56 km/h.

Está equipado con el sistema de radar más moderno de la flota norteamericana, aseguran sus creadores. Su nuevo radar de banda dual combina el conocido sistema Aegis con un sistema de radar de vigilancia. El uso de dos bandas permite al buque simultáneamente detectar los misiles y aviones enemigos y guiar sus misiles antiaéreos en su contra.

La inclusión del Gerald Ford en la Armada estadounidense estaba prevista inicialmente para septiembre de 2014, tras lo cual fue pospuesta para septiembre de 2016.

Su historial ha estado plagado de sobrecostes y problemas. 12.800 millones de dólares es lo que le ha costado a Washington un buque insignia en el que, según algunas opiniones, entre ellos la del Senador John McCain, “la mitad de los sistemas no funcionan”.

Además, el potente navío está bajo crítica por ser demasiado caro en la época cuando las armas antibuque se están desarrollando activamente por todos los hipotéticos rivales de la Armada estadounidense.

Finalmente, a pesar de que ha entrado en servicio, se deberá esperar hasta 2020 para ver finalizar todos sus sistemas de combate, por lo que no se espera que pueda participar en misiones reales hasta 2022.

Y para este tiempo, la familia de la clase Ford dispondrá de dos miembros más: el USS John Kennedy está previsto para incorporarse en la Armada de EEUU en 2020 mientras la fecha de la adquisición del USS Enterprise está definida como “primera mitad de 2020”, concluye Mizokami.

fuente: agencias







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