Carta al Señor Candidato

Estimado Sr. Candidato:

Le digo estimado por simple cortesía ya que no lo conozco, no sé quién es usted o dónde vive, qué ha hecho para vivir, cuáles son sus verdaderos logros o sus peores fracasos. Tampoco conozco a su familia ni sé cómo los trata o cómo se portan.

Pero lo que sí sé es que será mi siguiente gobernante. Será la persona que decida sobre algunos aspectos que me conciernen en el entorno donde he crecido y vivido, donde formé a mi familia y han crecido también mis hijos y nietos. Así que asumo que tengo el derecho de dirigirme a usted y me atrevo a pedirle algunas cosas que seguramente ya sabe, pero se las reitero para que no queden dudas.

En primer lugar le quiero comentar algo que espero no le moleste: a final de cuentas el pueblo -la gente a la que va a gobernar- siempre se ha dado cuenta de todo. Pero no es lo mismo vislumbrar un posible abuso de parte de las autoridades a tener todo lo que se necesite para comprobarlo, entonces nos quedamos con la impresión de que algo no está bien pero no podemos hacer nada para asegurarlo. Esto se arreglaría o tal vez no tendría lugar si existiera transparencia en los actos ejecutivos de su gobierno. Así no habría dudas de por qué se hacen las cosas como se hacen. Si todos los acuerdos y resoluciones que se tomen son de conocimiento general, nadie las cuestionaría. Y para esto actualmente existen herramientas de difusión muy usadas por la mayoría de las personas, así que no habría mucho problema en lograr esto.

Luego está otro asunto tanto o más importante: el trabajo. Todos queremos vivir bien, comer adecuadamente, tener salud, sin deudas ni problemas para adquirir cosas que nos hacen la vida cómoda y entretenida. Muchos quieren esto gratis, pero la mayoría estamos dispuestos a trabajar por ello. Pero si no hay trabajo eso no es posible, y si tenemos el empuje y nos decidimos por el autoempleo hay un montón de trámites y requisitos que en lugar de ayudarnos nos desalientan. Pero además de eso, una vez que se cubren las formalidades nos topamos con ciertos elementos de sus dependencias que exigen ciertas comisiones monetarias para dejarnos trabajar en la ciudad.

Por lo tanto, sería muy bueno para el pueblo que se buscaran empresarios dispuestos a invertir en la ciudad instalando algún tipo de industria manufacturera. Que se les diera algún tipo de incentivo fiscal y que no se les exijan pagos extraordinarios. Esto generaría una buena cantidad de empleos. Y para los que no quieran empleo o no sean aptos para uno, igualmente fomentar las microempresas sin tanto requerimiento previo.

Y falta un detalle que ha estado presente en todo lo anterior: la corrupción.

De entrada todos sabemos que no debería existir, pero también todos sabemos que existe, así que no tiene caso que nos pongamos de moralistas a rasgarnos las vestiduras porque la realidad es como es.

Sin embargo, no podemos negar que son pocas las ocasiones en que los actos de corrupción ayudan al ciudadano. La mayoría de las veces lo perjudican y tampoco podemos negar que algunas de las propias autoridades son las que propician, fomentan y exigen pagos extras.

La pregunta que siempre nos hacemos los pobres desafortunados que no tenemos algún puesto en el gobierno es: ¿para qué quieren más dinero?

¿No es suficiente con su sueldo de 5 o 6 cifras y los bonos extras que se auto-asignan por cualquier motivo? ¿De verdad necesita “la abundancia”? ¿De verdad la merece?

Y tengo todavía unas preguntas más, Sr. Candidato: ¿Cómo quiere ser recordado por sus gobernados? ¿Quiere que el pueblo lo recuerde como un buen administrador o como alguien que solo se ocupó de sus beneficios personales? ¿Cómo quiere que su gente, su pueblo, lo trate cuando lo vea en la calle?

De usted depende Sr. Candidato.

 

Luciano García

Twitter: @Luciano__Garcia

Fotografías: Diego Aguilera

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