Poza Rica ¿Poza Pobre?

Dice el dicho “Que feo debe ser tenerme y luego perderme”. Y si lo aplicamos a la bonanza económica que algún día tuvo la ciudad de Poza Rica, se hace realidad.

Han pasado cinco años desde que se declarara el declive económico en la región, donde el índice de desempleo decae todos los días y ni caso tiene dar porcentajes que mañana serán más bajos.

La depresión económica se hace cada día más visible. Establecimientos que fueron prósperos por años tuvieron que cerrar. Se abren nuevos negocios que no progresan. El comercio de bienes inmuebles está por los suelos: todos venden y nadie compra. Y de los arrendamientos mejor ni hablar. Incluso las actividades ilegales como la venta de droga, extorsiones y secuestros, que si bien no dejan de existir, ya no resultan tan lucrativos para los delincuentes.

La inmovilización de la industria petrolera como actividad económica primaria es la razón principal de esta situación pero hay otras que no están tan a la vista y es posible revertirlas.

El desarrollo económico de una comunidad empieza por una actividad económica primaria: agricultura, ganadería, pesca, minería o explotación forestal. De ahí se generan las actividades económicas secundarias que son todas aquellas que transforman los productos primarios en manufacturas. Y por último las terciarias son los servicios que se requieran para realizar las dos primeras.

Así, por ejemplo, si la actividad primaria es la extracción de petróleo (minería), la secundaria sería su transformación en gasolina, plásticos, lubricantes, etc. Y las terciarias serían todas aquellas que permitan la realización de ambas, como el transporte de personal, telecomunicaciones, alimentación de los trabajadores, distribución de combustible, etc.

Consideremos ahora el flujo de dinero. Todas las actividades requieren inversión y todas tienen gastos de operación. La venta de sus productos y servicios deberá cubrir lo invertido, los gastos de operación, un porcentaje para reinversión (actualización, mantenimiento y reposición de material, herramienta y equipos) y los impuestos que el gobierno fije.

La inversión se regresa a los inversionistas y los impuestos a las arcas del gobierno. Solo los gastos de operación y la reinversión circulan localmente hacia las empresas con actividades terciarias, a menos que tales empresas  no se encuentren en la localidad, como pueden ser las empresas de telecomunicaciones, banca privada, etc.

Como podemos ver, de toda la inversión hecha en una actividad económica, solo un pequeño porcentaje se gasta localmente. Si las empresas tienen sus cabeceras en otros lugares, las ganancias se dirigen hacia allá. He aquí el primer punto a revertir. En la medida de lo posible, que las empresas proveedoras de productos y servicios terciarios tengan sede local para que los gastos de operación y reinversión permanezcan en la localidad.

Siguiendo con esta medida y sin intención de boicotear a las cadenas de autoservicios, consumir los productos de consumo de los proveedores regionales en la mayor medida posible. Existen productos locales que tienen la misma o mayor calidad que las de los supermercados.

Así mismo, hay servicios que actualmente están englobados en un servicio estatal, como lo es el agua potable y alcantarillado o los derivados de tránsito vehicular (permisos de conducir o de carga, multas, etc.). Si estos servicios se municipalizaran, los ingresos ya no se mandarían a la capital del estado, aumentando el circulante local.

Por otro lado, promover la instalación de empresas con actividad económica secundaria, como son las maquiladoras. Sobre este tema ya se ha discutido mucho, pero debemos recordar que Poza Rica está situada en un lugar clave. Con la nueva autopista estamos a tres horas del centro del país y con las conexiones adecuadas de otras autopistas, se puede llegar a centros de distribución localizados en el altiplano, además de estar a menos de una hora de un puerto de altura, que es Tuxpan.

Corresponde a los gobernantes y empresarios poner en práctica estas o alguna otra medida que ayude a disminuir la depresión económica. Aunque hay indicios de un posible repunte, la situación actual debe servir de experiencia y evitar que vuelva a suceder, empezando a diversificar las actividades económicas de la región.

Pero de todas las medidas que podemos tener para paliar la depresión económica la más efectiva es la moderación en el consumo. Aplicar criterios a la hora de hacer el presupuesto semanal o quincenal tratando de ahorrar lo más posible. Al disminuir la demanda, los proveedores de productos y servicios deberán ajustar sus precios para sostener su empresa, condición que ya se ha estado dando, a fin de lograr un equilibrio financiero.

 

Luciano García

Twitter: @Luciano__Garcia
foto: RedX

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