Tiempos electorales y la guerra sucia

A menos de dos semanas que terminen las campañas electorales de los candidatos a las alcaldías en el estado de Veracruz, ya se vive una de las facetas más bochornosas de las mismas: la mal llamada guerra sucia.

Y digo mal llamada porque en una guerra se conoce al enemigo. En esta, el enemigo está en todas partes. No se puede confiar en nadie porque todos los involucrados están a la espera de algo que se pueda publicar y hacer quedar mal a cualquier candidato para así sesgar las preferencias de los electores hacia uno u otro partido.

Y este lado de las campañas políticas demuestra lo que he dicho en mis dos artículos anteriores (aquí y aquí) acerca de la falta de valores y por consiguiente de una identidad positiva en el mexicano.

El hecho de que se use lo negativo para demeritar a algún personaje indica simplemente que quién lo usa no tiene argumentos para incrementar la percepción positiva de sí mismo en el electorado. Aunque es verdad que los electores tienen derecho a enterarse de información de los candidatos que podría afectar su desempeño como funcionarios públicos, tales detalles deben ser corroborados y sustentados con pruebas irrefutables. De no ser así no pasan de una simple especulación y hasta pueden caer en la difamación, lo que puede también dar lugar a represalias legales.

Sin embargo, lo más grave del asunto es que se utilice a los medios de comunicación para difundir tales especulaciones. Es obvio que si la información es verdadera y comprobable no tendrá repercusiones pero de lo contrario el medio que sea utilizado para divulgar falsa información caerá en el descrédito.

Tomando en cuenta que uno de los activos imponderables de un medio de comunicación es la confianza que genere en la audiencia, arriesgarse a publicar algún dato sin los fundamentos adecuados es una acción demasiado atrevida.

Guerra sucia electoral

En este otro artículo también expresé que no se puede ejercer la libertad de expresión sin responsabilidad. Y es precisamente ahí donde está la falla: es irresponsable, inmoral, hipócrita y deshonesto hacer uso de cualquier recurso mediático con el fin de desprestigiar a una persona sin demostrarlo fehacientemente.

Y desde el punto de vista del público también debemos ser responsables. Ante cualquier información que no esté acompañada de pruebas claras lo más adecuado es mantener una posición escéptica y no considerar tal información para la toma de alguna decisión, como puede ser en este caso, el voto.

No dejarse llevar por apasionamientos ni fanatismos, tanto hacia un lado como el otro, mantener la cabeza fría y analizar toda la información verdadera y comprobable de los candidatos nos permitirá tomar una decisión acertada ante la boleta electoral.

Luciano García

Twitter: @Luciano__Garcia

Imagen: primerplanoweb.com/www.periodistasquintanaroo.com

Comentarios de Facebook